Recomendaciones Antigourmet

Cuando de buen comer se trata (léase abundante, rico y a buen precio), no hay dudas a quién recurrir. El Equipo Antigourmet sabe decirnos a qué lugar de Buenos Aires hay que ir a alimentarse para terminar con el botón del pantalón desabrochado y luchando por respirar pero más que satisfechos por lo acometido. Con su lema de “comer en lugares honestos” van predicando la palabra y dando el visto bueno (una etiqueta de huevo frito que certifica al lugar como antigourmet) a aquellos sitios donde la altura de la tortilla, el apilamiento de ingredientes y la cantidad de dulce de leche sean las requeridas. En esta ocasión recurrimos a ellos para pedirles que nos hagan un Top 10 de los mejores platos que encontraron en sus recorridas bodegueras por la ciudad (pero ellos nos mandaron 6 porque son así, no les gusta hacer lo que está de moda). Anoten, los antigourmeteros recomiendan:

Tortilla a la española, en el Club Gimnasio Parque Chacabuco (Miró 750, Parque Chacabuco)

tortillas

Nos llegó la recomendación de este plato vía twitter, facebook, mail, web, paloma mensajera y, por supuesto, a través de los mozos.

Las tortillas eran TREMENDAS. Pero no solo vamos a destacar el tamaño, sino que de gusto también estaban sensacionales, con abundante papa y cebolla. “Babe, babe, babe, uuuuu”, como diría Justin Bieber. Son realmente muy buenas y para compartir (con todas las mesas que te rodean). La única crítica que tuvo el especialista en la materia fue que en lugar de chorizo colorado, tenía longaniza. Pero estaba tan rica que fue abucheado por toda la mesa. De las mejores que este equipo supo testear.

Canelones de verdura, en el Club Alvear (Ruggieri 2736, Palermo)

canelones

Un verdadero chaparrón de canelones. Llovían platos con dos canelones per cápita. Nos empezamos a asustar, porque pensamos que iban a sobrar unos cuantos. Fuera de joda, nosotros somos de erradicar y/o extinguir platos, pero esta vez nos asustamos un poco por la cantidad y el tamaño de los canelones. Todas las dudas se disiparon cuando comimos el primer pedacito. ¡Un poema che! Caseros hasta el cuajo, una salsita memorable. No quedó nada de los canelones y nos hubiésemos llevado un tupper para el desayuno.

Todas las milanesas, en Los Orientales (Rivadavia 3981, Almagro)

milanga

Están re contra mil buenas y tienen una variedad impresionante. Vienen tapadas por un kilo de papas fritas. Fin.

Los Panzotis negros rellenos de centolla, parmesano y ricota con salsa de mariscos, en Mamma Silvia (Av. La Plata 1988, Boedo)

panzotis

Solamente vamos a usar cuatro palabras para describir este plato: IM PRE SIO y NANTE. Obviamente que es para compartir; puede ser tranquilamente el plato principal de cuatro personas. Es una bandeja/olla enorme, llena de mariscos; perdón… no es que está llena, está que rebalsa de mariscos. Es como que Mamma Silvia tiene comunicación directa con algún puerto en el Océano Atlántico porque no nos imaginamos otra forma de tener semejante stock si a cada plato le ponen esta cantidad. Hay almejas, mejillones, camarones, langostinos, una ballena y dos pulpos. Todo inundado de una salsa que es un espectáculo.

Pero acá viene lo mejor. Agarrá la cuchara sopera y, como si fueras un antropólogo, un geólogo o un minero, empezá a excavar la superficie en busca de los ravioles. Son capas y capas de sedimentos. Pero de repente, y en el momento exacto donde tu fe comienza a perderse, aparece un vértice de masa negro. Es la fiebre del oro negro en su máximo esplendor. Pero tranquilos, porque alcanza para todos. Si son 4 personas, te vas a comer 12 ravioles del tamaño de un celular (un S3 ponele) rodeado de mariscos y con una salsa preciosa.

La masa con tinta de calamar es exquisita, pero el relleno es de otro planeta. La mezcla de centolla, queso parmesano y ricota no tienen forma de describirse con palabras. Si viene un crítico gastronómico y trata de explicártelo, tenés todo el derecho a tirarle con un sacacorchos y mandarlo a freír churros. Hay que ir, probarlos y quedarse mirando a tu compañero o compañera de mesa con los ojos apenas abiertos, asintiendo con la cabeza, masticando despacito, con una leve sonrisa y comprendiendo que el universo, en ese momento, está perfecto así como está.

El Sr. Panqueque de dulce de leche, en La Tacita (Boedo 1595, Boedo)

panqueque

¡Ay, el olor! No, no, no, no, no… dan ganas de aprender a tener sexo tántrico con el panqueque para que dure 74 horas arriba de la mesa sin tocarlo. Pero bueno… uno no es de fierro y le entrás como sordo al timbre. Te podemos asegurar que el dulce de leche no es de este planeta.

Vas a ver que en el preciso momento que te metés un cacho en la boca, vos y el resto de los comensales se convierten en rumiantes. La mandíbula se cierra por la pegatina dulcedelechística de la cosa y todos tratan de hablar con la boca cerrada sin que se entienda un fúlbo de nada. El aire, de pronto, se convierte en algo indispensable. Con todas tus fuerzas, abrís la boca dejando ver un montón de estalactitas de dulce de leche a una vieja en la mesa de al lado que está horrorizada y se tapa la boca con un pañuelo. Sos igual a Mumm-Ra en plena transformación. Una cosa espantosa para los demás, pero tan feliz. Tan pero tan feliz.

Bonus track alrededores:

Postre Amanecer Especial, en El Amanecer (Camino Gral. Belgrano Km. 26 -entre 20 y 21-, Berazategui)

elamanecer

Viene en un plato hondo. ¡Posta! Son cuatro gustos de helado (frutilla, dulce de leche, chocolate y americana). No queremos mentir, pero debe estar cerca de los 3/4 kilo de helado seguramente. Todo bañado en salsa de chocolate y de dulce de leche. Crema en la parte superior y una frutilla haciendo cumbre. También vas a encontrar seis obleas clavadas.

Las mesas de al lado nos miraban de reojo, pero nos hicimos los superados. Un Antigourmet, ante todo, siempre está predispuesto a hacer un papelón. Agarramos una cuchara cada uno y empezamos con el ataque a tres zonas distintas. Para nuestro asombro, excavando una de las laderas, encontramos una ensalada de fruta completa, con kiwi y todo. ¡Ah pero qué locura!

Seguimos charlando, seguimos comiendo y seguimos siendo observados por las mesas vecinas. En eso, encontramos un flan enterrado 8 cm. debajo de la capa externa de helado. Sinceramente, estábamos para acostarnos a dormir una siesta en ese mismo momento. No había chances de retorno a la capital en el estado tristísimo en que nos encontrábamos.

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El equipo antigourmet está formado por Matías, Martín, Juan Pablo, Román, Maxi y Facundo. Cuando no están comiendo en bodegones, se dedican a postear reseñas en su sitio Antigourmet, impulsan concursos en su fanpage y pensamientos calóricos en twitter. Y como si fuera poco, los viernes de 20 a 22 hs. tienen un programa en Radio Colmena.

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