Pedaleando por BsAs

Nota bici

Andar en bici por Buenos Aires es lo más. Lo digo yo y muchísima gente últimamente. Esta ciudad está hecha para andar en bici, y esto es algo que precede a las bicisendas, a las bicis amarillas, a Masa Crítica y a promociones palermitanas de limonadas gratuitas. Aunque todas estas cuestiones ayudaron, lo que hace a una ciudad adecuada para ser recorrida a pedal va más allá de un proyecto urbano que apunta a ello especificamente.

Para empezar, una buena ciudad para bicicletear tiene que tener una característica esencial: ser interesante. Sí, para andar en bici en una ciudad que no se mueve constantemente y que no tiene edificios increíbles para observar -bueno, también hay que mirar de vez en cuando la calle- es casi preferible hacer bicicleta fija. Buenos Aires cumple con este rasgo a la perfección.

Por otro lado, el clima. Sacando los Eneros imposibles y algún que otro Julio para emponcharse demasiado, las temperaturas de Buenos Aires ranquean altísimo en agradabilidad en comparación con otros lados del mundo. Incluso la madre de las ciudades bicicleteras -Amsterdam- no puede jactarse de esto para nada. Por eso tiene toda una industria de pilotos y paraguas para el ciclista. Esta peculiaridad climática, maravillosa de por sí, en bici tiene todo el sentido, y cuando aparecen las lluvias torrenciales de estos días, no importa si no hay taxi disponible ni hay que preocuparse por no inundar el auto. Es cuestión de encontrar un balcón para resguardarse y listo. Además, una sola cosa puede competirle a mojarse un poco en la bici, y eso es chapotear como loco bajo la lluvia de vez en cuando. Cosa que puede hacerse tranquilamente guardando la bici en una cochera y saliendo a caminar por ahí.

En relación a esto también esta el hermosísimo detalle de agarrar la bici de noche. Ahí la calle es nuestra, especialmente en esta época. Por ejemplo, recorrer Libertador: medianoche, 23 grados, poco tráfico y felicidad pura. Una ciudad que baja considerablemente el flujo de vehículos alrededor de las 21hs pero que permanece siempre activa es perfecta para pedalearla.

Respecto al tráfico. Y sí, esto no es Estocolmo, pero es una ciudad con (cada vez más) respeto al cliclista y desde siempre con opciones más seguras (lease: pasos a nivel, puentes sobre túneles, etc. que en su mayoría fueron pensados para el peatón pero hoy cumplen la función para el ciclista precavido). Esto es importante: las mejores ciudades para manejarse en bici son también ciudades hechas para caminar. El auto no es prioridad -aunque la cantidad que hay quiera demostrar lo contrario-, y eso es algo muy porteño. La ciudad es multitransporte, siempre lo fue, aunque ese transporte sean los pies. Si hay que encontrar un punto a mejorar sería la posibilidad justamente de subir la bici al transporte público, algo mucho más instalado en otras ciudades. Y esto no es tanto por falta de preparación o voluntad. Es que ya sabemos, el bondi o tren explota de gente. Por eso señor o señora que insisto: consígase una bici. Va a llegar a destino más rápido. Más ejercitado. Y mucho más contento.


Caro.

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