Visitando el Museo Argentino de Ciencias Naturales

El Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (tal es su nombre completo) casi siempre viene en segundo puesto en nuestra mente tras el Museo de La Plata, que, con similares características, goza del reconocimiento masivo -tal vez por ser una de las principales atracciones de esa ciudad-. En cambio, el MACN lamentablemente suele pasar desapercibido. Aquí en Capital, las ciencias naturales a veces se pierden entre el asfalto y otros espacios verdes más reconocidos como el Zoológico, el Jardín Botánico o los bosques de Palermo. Pero esta falta de “prensa” no tiene nada que ver con su calidad como institución.

En Parque Centenario, a cuadras de barrios populosos como Palermo, Almagro o Caballito, se encuentra este museo, que es el principal en el país en su disciplina y lugar de trabajo de decenas de investigadores del CONICET. La historia del MACN da para largo: se remonta al Primer Triunvirato (de hecho, su primera sede fue en la Manzana de las Luces). Con el paso del tiempo su ubicación fue cambiando hasta llegar a la creación de su espacio actual y desprendiéndose en el camino de secciones como la de Arqueología y Antropología que se mudaron al Museo Etnográfico dependiente de la UBA.

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Pero estos cambios no modificaron su esencia. Si de atracciones se trata, dentro nos espera un mini acuario, imán para los más pequeños; una sala de geología, donde minerales y rocas anteceden a un pequeño “planetario”; una sala de fósiles de dinosaurios, seguramente las estrellas del lugar; una sala de anatomía comparada, donde esqueletos humanos y animales son vecinos, y otras no menos interesantes de artrópodos (insectos), mamíferos y aves. Para no aturdir a los visitantes con demasiada información, quien lo haya visitado en el pasado tal vez note cambios en la disposición de los seres exhibidos. Es que con el paso del tiempo se llegó a una concepción más didáctica que la que se utilizaba originalmente -que era mucho más descriptiva- para explicar a los visitantes qué es lo que se está viendo.

El edificio en sí merece un párrafo aparte. Construido durante las primeras décadas del siglo XX, y, a diferencia de muchos otros museos de la ciudad, concebido originalmente para llevar adelante su función actual, se encuentra lleno de detalles que aluden a los protagonistas del museo. Caracoles, arañas y búhos son algunos de los adornos que se encuentran en escaleras, esquinas y ventanas, sacando una sonrisa a quien los va descubriendo en el camino. Por su parte, las salas son amplias, con una concepción -tal vez- de aquellos primeros museos europeos, donde todavía se puede ver algunos techos vidriados o grandes ventanales que en el pasado bañaban con luz natural a todo lo que estaba en exhibición (con el correr del tiempo se decidió cubrir estas aberturas para que la luz natural no destruya el material expuesto).

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Historia, entretenimiento e investigación puede ser lo que defina a este museo, convirtiéndolo en un lugar que es ideal para visitar durante el fin de semana, con amigos, con chicos -también vale disfrutarlo como chicos-, los días de lluvia o porque sí. Otro de esos lugares que sorprenden y que tenemos la suerte de poder visitar en medio de Buenos Aires.

Info útil

El MACN se encuentra en Parque Centenario, con entrada por Av. Angel Gallardo 490.

Horarios: Todos los días (excepto algunos feriados) de 14 a 19 hs.

El costo de la entrada es de $15.-

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