Hotel de Inmigrantes

Se puede decir sin exagerar que la mayoría de los porteños y argentinos descendemos de aquellos inmigrantes que desde mediados del siglo XIX llegaban a nuestro país en busca de un mejor futuro que el que les prometía su tierra natal. Gracias a campañas para traer mano de obra, habitar las vastas tierras del interior o simplemente porque deseaban escapar de las guerras y hambrunas de sus lugares de origen, los inmigrantes que venían a Buenos Aires llegaban con promesas de paga y educación a cambio de trabajo.

Principalmente europeos (italianos y españoles a la cabeza), venían en barco, en travesías de largas semanas, y el primer lugar que conocía la gran mayoría de los que llegaban al país era el Hotel de Inmigrantes. Este complejo, mandado a levantar por el Ministerio de Obras Públicas, tenía un desembarcadero (donde una junta visitaba cada barco que atracaba en el Río de la Plata para corroborar documentaciones y realizar el control sanitario), una Oficina de trabajo (donde se trataba de colocar y conseguir trabajo), un hospital e incluso una sucursal del Banco Nación.

El espacio, ahora vacío de su objeto primordial, es amplio y tiene una ubicación privilegiada. Al estar junto al río, desde los grandes ventanales de las salas comunes se accede a vistas inmejorables. Muy luminoso, se asemeja a un gran hospital con cuatro plantas, habitaciones que en su momento portaban doble hileras de camas y un comedor comunal.

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A quienes llegaban y no tenían dónde ir cuando pisaban tierra, el Hotel les permitía quedarse por cinco días de forma gratuita hasta que pudieran conseguir trabajo o contactarse con algún familiar o amigo que ya había dado los primeros pasos. Pero para mediados del siglo XX la cantidad de extranjeros ávidos por habitar el país disminuyó abruptamente. Por eso el Hotel cerró sus puertas.

Recién durante la década de 1970, con la intención de mantener un espacio de memoria y homenaje a nuestros ancestros, se fundó el Museo Nacional de la Inmigración que ocupa parte del ex Hotel de Inmigrantes. Hoy el lugar mantiene una planta destinada al recuerdo de esos viajeros, un piso dedicado al archivo y material de investigación y también funciona allí un espacio de muestras itinerantes de arte contemporáneo que suelen ser de alto nivel. Por su buen mantenimiento, también se lo utiliza como set de rodaje de publicidades o películas (muchas extranjeras y de época, debido a su similitud con el complejo neoyorkino de Ellis Island).

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Definitivamente, sea por simple curiosidad o para conocer un poco más de historia personal, este es un lugar que vale la pena visitar. A pesar del paso de miles de personas que pasaron por allí durante décadas, el Hotel de Inmigrantes sigue en pie, firme, en una pieza y testigo de un proceso que cambió la cara del país para siempre.

Información útil

Dirección: Av. Antártida Argentina 1355

Horarios: de martes a domingos de 12 a 20 hs. Entrada gratuita

IMPORTANTE: A pesar de encontrarse en un lugar bastante transitado, llegar al Hotel de Inmigrantes puede ser una tarea un tanto complicada. Recomendamos ir hasta donde se encuentra la terminal de Buquebús en Puerto Madero, caminando por Alicia Moreau de Justo, o bajarse en la esquina del Sheraton de Retiro y caminar dos cuadras hasta la Avenida Antártida Argentina.

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