Bienvenidos a La Botica

Hay un lugar en Buenos Aires donde conviven personajes tan dispares como Evita, Borges, Gardel, la Chiqui Legrand, Victoria Ocampo, María Elena Walsh e incluso Alejandro Fantino y Gastón Pauls. Un lugar que en cierta forma resguarda el ADN de los argentinos y lo preserva como si de una cápsula del tiempo se tratara. Ese lugar se llama La Botica del Ángel. Su creador: el incomparable Eduardo Bergara Leumann (1932-2008). Vestuarista, conductor, actor y artista plástico, Bergara Leumann dio vida a este lugar que supo ser un centro de vanguardia artística.

Leumann se hizo famoso en su rol de conductor durante los 80s y 90s en ciclos como Botica del Tango, pero también por ser uno de los pioneros del café concert en Argentina. En las décadas previas eran conocidas sus performances en la Botica original, que funcionaba en un edificio de Lima 670 (y que debió trasladarse a la fuerza por la ampliación de la Av. 9 de Julio). Creado como un espacio para revivir el tango, sirvió también como lugar de expresión para una generación artística que floreció durante los años 60s. Junto con el Instituto DiTella, este lugar se hizo famoso por ser un reducto artístico, un caldero de nuevos talentos (allí debutaron Nacha Guevara, Leonardo Favio y Susana Rinaldi, por ejemplo), y por dar cita tanto a intelectuales como humoristas, gente del mundo del arte y de la farándula.

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Actualmente, la Botica se sigue haciendo un lugar para presentar espectáculos, ya que cuenta con una especie de teatro interno y varios escenarios donde artistas del tango o el folklore siguen actuando. Pero en realidad, la Botica hoy es principalmente un museo. Un museo de imágenes y souvenirs populares y kitsch. Cada ambiente del edificio está representando y recreando una temática. Como un gran collage, obras de Soldi, Minujín o Castagnino se enfrentan con autógrafos, dedicatorias y cartas a ese Bergara amigo de todos. Homenajes a Shakespeare y Andy Warhol, la prensa argentina, el cine y la radio, Gardel, Evita, Borges o Favaloro, la cocina, el folklore y las prostitutas se adivinan a través de diversos artefactos y objetos decorativos. Incluso hasta dentro los baños no se deja ningún lugar vacío de detalles.

Antiguamente una iglesia protestante, el edificio en que se encuentra es amplio en un sentido casi multiplicativo, un cuarto nos lleva a un pasillo, que lleva a una sala, que lleva a una escalera, que lleva a otro piso, que lleva a un terraza… y así comenzamos de nuevo. Como los angelitos que tanto lo representaban, Bergara lo veía todo desde arriba. En el piso superior, en una parte de la terraza se encuentra el departamento donde este artista vivía y convivía, entre estampados de leopardo y paredes doradas, con todos estos símbolos culturales.

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Para entender este lugar un tanto caótico vale la pena visitarlo. Al fin y al cabo las paredes de la Botica vendrían a (re)presentar mediante objetos de culto y frases armadas el caudal alborotado de la cultura popular argentina del siglo XX.

Info útil

Dirección: Luis Saénz Peña 541 (entre Venezuela y México)

Contacto para solicitar visitas guiadas: 0800 333 8725 / 43849396

Hay visitas gratuitas por la planta principal los martes y viernes a las 16 hs a 18hs y los viernes y sábados por el edificio entero pero se deben concertar previamente.

Para información sobre espectáculos y eventos en la Botica visitar su fanpage.

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