Oda al tachero

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Taxistas de Buenos Aires: L@s quiero. Los quiero a cada uno de ustedes, pero sobre todo a los que me han llevado del punto A al punto B en medio de lluvias torrenciales, corridas alocadas o estados etílicos un poco altos. Más aún creo que los quiero como servicio general. Esta cuestión de estar siempre, de aparecer de la nada y llegar de lo más rápido (sí amigo, si usted está en problemas llame un taxi).

Claro, tienen sus cosas. Aumentan más que el pan y podríamos armar una clasificación de taxistas porteños -el charlatán mañanero, el opinólogo, el desubicado y el puro y simple mala onda- pero en ninguna otra ciudad de Argentina -o del mundo- he encontrado que el general del servicio de taxi cumpla ciertos requisitos mínimos. A saber:

1) Circulan las 24 horas. Y no sólo eso, algún que otro desubicado se anima salir un 24 de Diciembre alrededor de medianoche o -¡oh!- durante un partido de la selección.

2) Se encuentran en casi todas las principales avenidas de la ciudad. No hablo sólo de Callao y Santa Fe. En Buenos Aires, a diferencia de algunas de las principales capitales del mundo, el taxi está al servicio del habitante, no del turista.

3) ¡Saben a dónde ir! En serio. No voy a dar nombres, pero me he bajado de múltiples taxis en una capital latinoamericana hermana porque simplemente me decían que no sabían donde eran diferentes lugares. ¿Un GPS muchachos?

4) Manejan -muy relativamente- bien. Sí, los taxistas (así como los colectiveros y como vos y como yo) colaboran con el caos del tránsito porteño, pero en comparación a otras ciudades son unos caballeros del asfalto.

Hay otros motivos sueltos también: entienden lo que les decís, rara vez “te pasean” y no esperan grandes propinas a pesar de haber cargado una gran valija o llevado una mascota, e incluso están esos señores de antaño que aún cuando su viaje ya cerró esperan que la mujer sola de noche entre a su hogar.

Su carácter pintoresco les ha merecido una fanpage y son tan indispensables y nuestros como los otros amores de mi vida, los kioskos 24 horas. También ya son parte de la genial aplicación mundial Easy Taxi (si no la probaste, deberías), que funciona de maravillas cuando ni da para llamar. Claro, no hay que abusar con los taxis, que el aguinaldo no se cobra todos los meses. Pero cuando lo necesite, aprecie a su señor o señora taxista, que siempre está ahí en ese momento entre el punto A y el B.

Caro.-

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