Un paseo poco habitual: el Cementerio Alemán

La frase “pasear por el cementerio” puede sonar chocante para quienes consideran a las necrópolis como lugares estrictamente para su uso final. Es cierto, no todos creen en la unión de palabras como “lindo cementerio”, expresión tal vez reservada para algunos pocos, como el de Recoleta localmente, o el parisino Pere Lachaise en el exterior. Pero el Cementerio Alemán, en Chacarita, tiene algo de eso. Aunque su valor arquitectónico es innegable, su atractivo reside más aún en el pintoresco cuadro que se forma antes nuestros ojos.

Pequeño, casi sin visitantes y con unas pocas calles principales, a su derecha se encuentra separado por un paredón del también reducido Cementerio Inglés. A su izquierda, en cambio, se encuentra su hermano mayor, el Cementerio de Chacarita. Creado para inhumar a los residentes alemanes protestantes que habían llegado como inmigrantes durante el siglo XIX, recién en 1892 lograron -como también los ingleses- una concesión a perpetuidad en el predio del antes conocido como “cementerio del Oeste”.

[layerslider id=”31″]

Hoy esta necrópolis actúa como una especie de “embajada”. Una vez traspasado el umbral, una sensación de habernos trasladado al país germano nos invade. Orden, limpieza y tranquilidad son algunas de las primeras cosas que nos vienen a la mente al comenzar el recorrido. Una pequeña pero simple y hermosa capilla aparece en el centro del camino de entrada. De ahí, hileras de tumbas más o menos uniformes donde destacan el gris de la piedra y el verde de mini jardines que forman parte de los sepulcros. La mayoría son simples, con algún que otro mausoleo de familias pudientes o monumentos (como el que rinde homenaje a los caídos alemanes de las dos guerras mundiales). Entre sus residentes más conocidos se encuentran Otto Wulf, arquitecto del edificio conocido por su nombre, en la esquina de Perú y Av. Belgrano (actualmente hogar de una de las sucursales más lindas de Starbucks) y un personaje más controversial, el Capitán Hans Langsdorff, comandante del Graf Spee (legendario buque de guerra de la Alemania del III Reich autohundido en las aguas del Río de la Plata), quien hasta el día de hoy recibe algunas visitas de jóvenes neonazis.

[layerslider id=”24″]

El resto de las tumbas pueden llegar a diferenciarse por la tipografía elegida (una gran variedad, primando las racionalistas y art decó) o por pequeños ángeles de piedra y estatuas de mujeres en llanto. Algo que llama la atención, y que resulta una costumbre muy pintoresca, es que delante de ciertas tumbas hay pequeños bancos enfrentándolas; como un gesto familiar al visitar a un ser querido. Otro patrón curioso sobresale al repetirse en la mayoría de los casos: pequeños frascos o cántaros dados vueltas sobre las tumbas.

El aire otoñal ayuda a resaltar los colores verdes y marrones y llenar todo de una alfombra de hojas que -de a tramos- se ven apiladas en grandes bolsas, como para mantener libre los pequeños caminos entre las hileras de tumbas. Más allá de los cuidadores, un par de personas se hacen notar con el crujir de las hojas secas. La tranquilidad reinante acá no parece triste ni solemne, simplemente natural, como un parque en el cual nos podemos sentar para admirar el paisaje. Tal vez no sea para todos, pero definitivamente es un lugar para aquellos que buscan esos rincones donde Buenos Aires se transforma y nos muestra otra de sus tantas caras.

[layerslider id=”29″]

Información útil

El Cementerio Alemán tiene entrada por Av. S. Elcano 4530 y abre diariamente de 8 a 18 hs.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s