Tras los pasos de Cortázar

Si siguiéramos los pasos de Julio Cortázar nos llevarían a un par de continentes, una cantidad de países, algunas ciudades y un puñado de barrios. Las referencias en sus historias a ciertos lugares y calles son muchas. Es que como todo escritor, Cortázar se vio fuertemente influenciado por sus alrededores. Nacido en Bruselas pero criado en Buenos Aires, trabajó en otras ciudades del país y vivió en Capital para luego mudarse a Paris. Y si bien esta última ciudad forma parte importante de su obra, es Buenos Aires con su modismos y lugares la que sobreviene siempre en la voz de quien fuera uno de los escritores más importantes de la Argentina y del tan aclamado boom latinoamericano.

“De esa vagancia estúpida me queda un brusco recuerdo delicioso: al entrar una vez más en el Pasaje Güemes me envolvió de golpe el aroma del café, su violencia ya casi olvidada en las galerías donde el café era flojo y reconocido.” Julio Cortázar – El otro cielo, Todos los fuegos el fuego.

Mientras cientos de seguidores continúan peregrinando a modo de homenaje a su tumba en el cementerio francés de Montparnasse, lugares -muchas veces ignorados- llenos de anécdotas e historias relacionadas al autor se encuentran a la vuelta de la esquina. La Galería Güemes es, por ejemplo, uno de los tantos escenarios porteños que Cortázar ha transitado en sus cuentos y en su vida privada. Por eso, para entenderlo y encontrarlo en sus palabras, no hay nada mejor que recorrer las calles de Buenos Aires que -por suerte- siguen estando tanto en papel como en la realidad.

Una opción muy interesante y posible es visitar el lugar en que Cortázar vivió y vio los comienzos de su reconocimiento literario: el barrio de Agronomía, más específicamente el barrio Rawson. En forma de triángulo, esta porción de tierra delimitada por las calles Tinogasta, Zamudio y Av. San Martín se encuentra compuesta por un conjunto de construcciones que durante las décadas de los 20 y 30 fueron pensadas para la clase obrera. Los planes dedicados a construir “casas baratas” aquí se traducen en edificaciones que mantienen una fachada similar con un aire “suizo” -en parte gracias a sus tejados- y nueve bloques de viviendas colectivas similares a pequeños monoblocks, rodeados de jardines.

“A las dos, cuando la ola de los empleados termina de romper en los umbrales de tanta casa, Villa del Parque se pone desierta y luminosa. Por Tinogasta y Zamudio bajó Clara taconeando distintamente, saboreando un sol de noviembre roto por islas de sombra que le tiraban a su paso los árboles de Agronomía.” Julio Cortázar – Ómnibus, Bestiario

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Caminar por el barrio es sentirse un poco intruso simplemente porque casi no hay movimiento. Los sonidos que llegan provienen de la Av. San Martín o de los ocasionales partidos que se juegan en la aledaña cancha del Club Comunicaciones. Las calles son cortas, se entrelazan entre sí, presentándonos diferentes casas que son parecidas y chocándonos con algún que otro graffiti dedicado al autor. Y por supuesto el vecino más famoso del barrio tiene una vía propia: la calle Julio Cortázar tiene solo seis cuadras pero aun así es la más larga del barrio Rawson.

Por su parte, la calle Gral. Artigas desemboca en una pequeña plaza (también en forma triangular) que se ubica en el centro de este microbarrio. Y es en esa calle, en el número 3246, donde Cortázar vivió intermitentemente junto a su madre y hermana desde mediados de la década del 30 hasta que decidió autoexiliarse en Paris a principios de los 50. A diferencia del resto de las construcciones que rodean esta plazoleta, el departamento de Cortázar se encuentra en un edificio de pocos pisos, justo frente a la plaza. Una placa en la puerta de entrada conmemora con orgullo a su ex habitante.

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A pesar de ser un lugar importante en la vida (y para la obra) de Cortázar, no se ven admiradores merodeando. Este es -todavía- un lugar tranquilo. Por eso, sentarse a leer alguno de sus cuentos en la plazita frente a la que fuera su casa no tiene precio. Un placer simple que emociona a los lectores de su obra, ya que no podemos dejar de pensar que a pocos pasos, mientras lo leemos, Cortázar en algún momento se sentó e imaginó a Clara taconeando por Tinogasta.

Información útil

Para fans de Cortázar, lectores empedernidos, interesados en conocer lugares escondidos de Buenos Aires y/o vecinos de la zona que desconocen la historia del barrio, existe un tour que recorre vida y obra del autor, particularmente sus años en el barrio de Agronomía. Se llama “El Buenos Aires de Cortázar” y lo ofrece Literary Experience, tours literarios en inglés y español.

Modalidad: recorrido a pie

Duración: alrededor de dos horas

El dato: el tour ofrece una experiencia diferente. Los grupos son reducidos y la guía logra que el paseo se vuelva casi personalizado. Recomendado.

 

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