Eterna Galería Güemes

Aunque para el transeúnte apurado puede pasar desapercibida, la Galería Güemes es parte del ADN de la calle Florida. Entre negocios y constantes vigas de construcción no se reconoce el supuesto esplendor de tiempos pasados. Pero quienes trabajan por la zona o se aventuran más allá de los locales de perfumes y de vinos descubren un pasaje que los transporta a la calle San Martín, y también a otra época y lugar.

Centro de compras y edificio de oficinas, “la Güemes” supo albergar en su momento departamentos particulares, consultorios, restaurantes, cabarets, un cine y hasta una radio. Todo eso, sin perder el estilo. Con innegable inspiración francesa, se decidió convertirla en un edificio-pasaje, integrando todo mediante una calle interna. Al pensarla como paseo comercial, las típicas galerías techadas parisinas vinieron a la mente de su arquitecto, Francisco Gianotti.

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De ahí que el verdadero pecado del oficinista apurado o el turista distraído sea no mirar para arriba. Detalles art noveau invaden los techos y entradas internas, y dos cúpulas que no tienen nada que envidiarle a las europeas son el centro de atención. Un teatro en el subsuelo y un mirador con vista 360° son otros de los “puntos extra” que diferencian a la Güemes de cualquier otra galería.

Pero, además, el lugar tiene su historia y, por supuesto, sus anécdotas. Con 14 pisos fue la torre más alta de la ciudad para su época (1915); el escritor de “El Principito”, Antoine de Saint-Exupéry, residió allí en los años 30; en algunas de las -ahora- oficinas funcionaron “departamentos” con mujeres que ofrecían sus servicios, recordados por Cortázar en “El otro cielo” (relato que transcurre en la Galería), y Gardel se presentó en el teatro de variedades que funcionaba en el subsuelo.

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En cuanto al teatro, si bien en su época de gloria se dedicó al burlesque o a la comedia, hoy está orientado principalmente al turismo: el Piazzolla Tango ofrece shows con cena incluida. Eso sí, mantiene vivo el espíritu de las salas que conforman este complejo subterráneo. Siguen en uso sus dos salones: uno para bailar, con piso que se ilumina ante los pies de la pareja que debe tomar el paso; el otro, un teatro con todas las letras, con palcos y orquesta incluida.

Por último, el mirador del piso 14 se presenta como la verdadera cereza del postre. Por una escalera caracol se accede a una vista completa del microcentro porteño. Es divertido jugar un rato a ver qué se descubre: la punta del obelisco, cuál es la cúpula de la Catedral, para qué lado estaría nuestra casa. Pero nuestra visión puede llegar aun más lejos: si el día es claro, hasta se puede divisar la costa de Colonia.

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Ficha Técnica:

Dirección: Florida 165 / San Martín 170

Horarios Galería: Lunes a viernes de 8 a 20, Sábados de 9 a 15.

Mirador Piso 14: de Lunes a viernes de 9 a 12 y de 15 a 17:40.

Locales destacados: Perfumes Ruiz y Roca (en la galería desde 1950), Bar Boston City (originalmente solo asistían hombres), Sellos Policcella (desde 1932), Cigarrería Ko’ E’ Yu (todo tipo de cigarros y habanos, desde 1966).

Dato: En el 1er piso, y con una de las mejores vistas internas a la galería, Granix Restaurant naturista invita a sentarse o a comprar por peso (y también se consiguen los productos de la marca un poco más baratos).

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